Renací en el momento en que tus dedos hicieron contacto con los míos mientras me distraías con una comedia romántica que ya habíamos visto juntos. Renací cuando de pronto me robaste un beso mientras me distraías con tu respiración tan cerca de mi rostro que ya te veía venir. Renací cuando empecé a escribir oraciones difíciles de analizar sintácticamente para una aprendiz como yo. Renací entre tus brazos aquella tarde que tú nunca tuviste la intención y yo nunca lo iba a permitir, que aunque lo niegues, dependía de mí. Renací en cada película, cada abrazo que me diste mientras me repetías cuánto me querías. Renací envuelta a tu piel siempre más caliente que la mía, mientras me distraías con poesías sin rima y melodías sin ritmo que decían lo que tus ojos ya me habían dicho aquella tarde. Renací en febrero y también un 17 de marzo, renací en abril y en mayo. Renací a tu lado.
No es literatura moderna ni buena poesía. Es verso y prosa a mi propio estilo.
sábado, 31 de julio de 2010
domingo, 25 de julio de 2010
sábado, 24 de julio de 2010
...
Con un adiós la dejó, en búsqueda de su destino que ya no era con ella. Y se preguntó
Pero regresó, después de gran tiempo y por ella. Y le preguntó
Había conseguido a otro, que al amarla no la dejó. Ni se preguntó.
¿Puede que mi destino haya cambiado?
Ni en cien años.
Pero regresó, después de gran tiempo y por ella. Y le preguntó
¿Puede que tu destino haya cambiado y el mío no?
Sí, en seis meses.
Había conseguido a otro, que al amarla no la dejó. Ni se preguntó.
jueves, 22 de julio de 2010
Ella y los besos de él
Algunos no creen en el poder de los besos, que pueden detener el tiempo y hacer que el mundo deje de girar, que son mágicos y hacen milagros, aceleran el corazón, prolongan la vida, incrementan la felicidad, unen almas, congelan segundos y derriten corazones, corrigen errores, dan vida y quitan miedos, superan dificultades y sobrepasan fronteras. Besos que curan enfermedades, despeinan y desvisten el alma, calientes como el verano, románticos como la primavera, cuatro estaciones en uno solo, no aburren ni cansan, vienen sin avisar, avisan al llegar, llegan besando.
...Y si no creen, es que nunca han probado el beso del cielo que bajó en los labios de su amado. Así como ella lo probó, con él.
martes, 20 de julio de 2010
Mi carta
Escribí una carta que nunca te entregué. Te escribí lo que siento y que no me atrevo a decir. Será por cobardía o vergüenza, yo qué sé. Y te conté sobre mis sueños y todas mis pesadillas. Relaté el pesar de mis días bajo incertidumbre. Incluso hablé sobre mis grandes traumas y miedos. Secretos que solo podría confiar en ti y que ni contigo los pude confiar. Y ni bien estuvo terminada la carta, la rompí en cuatro pedazos. Ahora, mientras reviso sus restos, noto la sinceridad en ellos, las ganas de salir. Tal vez algún día te pueda contar lo que escribí, lo que algún día te quise confesar. Por mientras, viviré esclava de mi cobardía, cómplice de mi vergüenza. Que ni tú mereces ni yo merecí algún día vivir.
sábado, 17 de julio de 2010
Joven enamorada
Es la misma historia que se repite, de dos jóvenes enamorados que esperan vencer al mundo. Es el cuento ya trillado en que sus papás están en contra de su relación y que todo parece llevar a la única conclusión de que su amor es una locura, que no funcionará. La historia de siempre, el blah blah blah, ya sé lo que estás diciendo, papá. Son los mismos personajes, los dos jóvenes enamorados y el resto del mundo. Es el amor que nadie cree que puedan sentir el uno por el otro, que solo ellos conocen. Una utopía de a dos, un oasis, una guerra que tendrán que luchar juntos. La historia de siempre, ajá ajá ajá, ya sé qué quieres, mamá. Son los mismos lugares, las mismas situaciones, sus ojos, sus corazones unidos. Más que pasión, más que amistad, es eso y todo lo demás. Es la misma historia, de dos jóvenes enamorados que no descansan hasta vencer al mundo. Aquella en la que muchos fracasaron, en que pocos lo lograron. Y ella la lee, una y otra vez, intentando hallar la solución, la salida y la llegada a su amor. Analiza cada caso, cada expediente del pasado y se da cuenta de que el suyo es especial, ninguno es igual. ¿Qué hago? se pregunta noche tras noche mientras moja su almohada. Y llega a la misma conclusión, si quiere estar con su amado, la guerra deberá ser luchada y vencida, todos los días. Que sus papás, que los papás de él, sus amigos, los pensamientos, las ideologías, la economía, el mundo entero. Todos los días, por él, por ellos. Y empieza hoy ¡Qué gane el mejor!, durmió.
viernes, 16 de julio de 2010
P.E.
Creo firmemente en el punto de equilibrio que existe entre nosotros. Que ni todo es igual ni tanto es diferente. Y si me molestan las mismas cosas que ti te molestaron ayer, no es por mi falta de consecuencia. Y si me dejaran dormir, lo haría contigo hasta las tres de la tarde todos los días. Somos dormilones, ¿Y? Pero tú me obligas a hacer todas las cosas en el momento y yo planeo tu horario de estudios. Porque contigo mi rendimiento académico sube y veo más películas de las que vi en mis anteriores diecisiete años de vida. Porque para ti soy luz de la noche, una rosa, un perfume y un perfume de rosas. Soy romance, soy fidelidad. Lo que me falta, hoy lo encuentro en ti. Ves en mí lo que no hay en ti. Un beso, un abrazo es todo lo que necesito para saber que somos complemento perfecto en un mercado sin sustitutos. Que polos opuestos se atraen y los iguales se repelen, que no somos ni uno ni otro, que si algo aprendí estudiando es que existen los puntos de equilibrio, que el mío eres tú y el tuyo soy yo. Soy yo.
jueves, 15 de julio de 2010
MIEDO
qué miedo
tu pecho junto al mío
y mi cuerpo temblando
bajo el ritmo de tu latido
que ya es de ambos
tu pecho junto al mío
y mi cuerpo temblando
bajo el ritmo de tu latido
que ya es de ambos
miércoles, 14 de julio de 2010
Mi vida, yo no sé
En respuesta a tus preguntas, en estas palabras pongo mi corazón. En respuesta a tus preguntas, que llegan cada día de la misma manera y con los mismos signos de interrogación, mi respuesta solo es una: no sé. Y aunque suene vaga, esa es. No sé qué hacer, qué hago ni qué estoy haciendo. No sé en qué momento mi vida cambió, ni para bien ni para mal ni todo lo contrario. Tampoco sé en qué cambió, en qué es distinta, en qué ya no es igual. No sé si eres un sueño o lo que siempre soñé, si la vida que siempre quise vivir o la vida que vivo. Si es el sol o eres tú, si de pronto los horizontes tienen más colores o han sido los mismos desde que nací. No sé qué quiero si no es tu respirar, tu último suspiro de cada noche, tus ojos por las mañanas, al mediodía y a todas horas. Si es el cielo o tu pecho, el mar y el firmamento acostado. No sé cómo vivía sin ti y ya no sé cómo hacerlo. En respuesta a tus preguntas, complicadas y que buscan sinceridad, te muestro mi corazón que no sabe.
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